ENFOQUE INTEGRAL DE LA SALUD Y LA ENFERMEDAD

 

Para mí la SALUD se resume en una palabra EQUILIBRIO, a todos los niveles, y el DESEQUILIBRIO favorece la ENFERMEDAD.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como «un estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad». Si la medicina se ocupa de la salud, debería trabajar de manera integral. El enfoque integral contempla a la persona enferma como un TODO, considerando todos sus aspectos; fisiológicos, psicológicos, nutricionales y sociales. La persona enferma ha perdido el equilibrio psicofísico, y mi intención es ayudarle a recuperarlo.

Todos y cada uno de los órganos del cuerpo están interrelacionados entre sí, y a su vez, la persona se relaciona también con su entorno. Estudiar todas estas interrelaciones, ayudarán a encontrar el origen del problema, y hacer así un tratamiento CAUSAL y no solamente sintomático.

La intención de un tratamiento integral es, por un lado, fomentar la salud y por otro prevenir otras enfermedades. Es necesario que el tratamiento sea personal e individualizado, como un traje a medida para cada persona enferma.

Hay 4 puntos fundamentales en los que se basa el enfoque integral:

  • La alimentación
  • El terreno (medio interno donde viven las células)
  • La disbiosis intestinal
  • Equilibrio Emocional

En el enfoque integral no se pueden separar los problemas físicos de los emocionales, ni ambos del entorno. Es importante dónde y cómo vive la persona, con quién, cuál es su historia previa a la enfermedad…

La persona es por un lado producto de sus genes y por otro de la epigenética. Esto quiere decir que lo que heredamos de nuestros padres conforma nuestro código genético, que es único para nosotros y, además, NO CAMBIA NUNCA; nacemos y morimos con el mismo genoma. Nuestros genes determinan la estatura, el color de los ojos y del cabello…, la predisposición a padecer ciertas enfermedades, las capacidades mentales y los talentos naturales.

La epigenética es el término acuñado por Conrad Hal Waddington en 1942, y estudia el conjunto de procesos químicos que modifican la actividad del ADN sin modificar su secuencia, es decir, no se modifican los genes, pero si uno está desactivado, puede activarse dependiendo de lo que la persona haga con su vida. La epigenética puede provocar el cambio en función de la dieta, la actividad física, el ambiente que le rodea, las personas con las que se relaciona, como gestiona sus emociones y el estrés.

Tener una predisposición no es lo mismo que padecer la enfermedad. Para que esta se manifieste deberían “despertar” esos genes dormidos. Un gen puede ser modificado por pequeñas moléculas de metilo CH3 que una vez fijados a un fragmento de ADN actúan como un verdadero interruptor.

La epigenética explica las diferencias entre individuos y las enfermedades. Imaginemos dos gemelos que tienen la misma secuencia, sin embargo, su epigenética cambia con el tiempo en función del ambiente en él que vive cada uno.

Las enfermedades, en muchas ocasiones, aparecen como consecuencia de malos hábitos nutricionales y conductuales, que provocan un debilitamiento del sistema inmunitario. Para la Medicina Integral mantener el organismo detoxificado y el sistema inmune sano ayuda a evitar la enfermedad.

Detoxificar el organismo hace referencia a no seguir ensuciándolo y favorecer el buen funcionamiento de los órganos emuntoriales, es decir, órganos depuradores como son pulmón, riñones, hígado e intestino. Para ello, es fundamental empezar por un programa nutricional individualizado y ajustado a las necesidades de cada paciente.

La próxima semana os hablaré con detalle de la Alimentación como uno de los pilares fundamentales en un enfoque integral para recuperar la Salud.