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Dra. Otilia Quireza

¿Recibes cartas escritas a mano?

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ES HABITUAL que el cartero meta en tu buzón cartas de los bancos, facturas e incluso las temidas cartas de Hacienda, pero ¿recuerdas la última vez que el cartero te entregó una carta escrita a mano? Seguro que ya ni te acuerdas, pero no me negarás que recibir una carta manuscrita era algo emocionante, te hacía sentir feliz al descubrir que alguien se había acordado de ti y había decidido escribirte una carta.

Quizás ya no recuerdes lo emocionante que era abrir el sobre y empezar a leer palabra a palabra lo que la otra persona te contaba. Una carta manuscrita es exclusiva y única y tiene un solo destinatario, tú.

Hace un tiempo, cuando recibía cartas escritas a mano, sentía la necesidad de responderla casi al momento. La enviaba y empezaba una espera paciente a que la respuesta volviese. Cuando llegaba, mi corazón se aceleraba, las manos temblorosas abrían el sobre y aquellas palabras sobre el papel parecían dotarse de vida propia.

Pienso que no es lo mismo escribir una carta en un ordenador. Cuando has decidido escribir una carta a mano, lo haces con más calma y es como si tu cerebro, tu corazón y el lápiz se pusieran de acuerdo para transmitir en palabras aquello que sientes al pensar en esa persona.

Ya casi nadie escribe cartas a mano, me incluyo entre ellos, pero la carta que recibí esta mañana me hizo pensar que no me cuesta nada hacerlo y sé lo feliz que hará a la persona que me escribió. Se trata de una mujer de 40 años a la que conozco desde que era una niña. Ella creció de cuerpo, pero su mentalidad sigue siendo la de una niña pequeña. Sé por sus hermanas que lleva años coleccionando mis cartas. Las relee muchas veces y siempre está pendiente cuando llega el cartero a ver si trae carta de España.

Dicen que ahora con el móvil e Internet no hay distancias, que no se necesitan cartas ya que todo es más rápido, pero pienso que no es igual ¿no te parece?

Es una pena que la mayoría de los jóvenes no hayan recibido nunca una carta escrita a mano.

Te invito a recuperar esta costumbre. Piensa en tres personas de las que no sabes nada desde hace tiempo. Escríbeles una carta manuscrita.

Te aseguro que esa acción va a despertar en ellos muchas emociones, desde un poco de nostalgia hasta ternura y alegría al recordar momentos vividos, y que a pesar del tiempo y la distancia no te has olvidado de ellos. Seguro que conseguirás que se sientan un poco más felices

¿Te apuntas a escribir esas tres cartas? ¿Qué pierdes por probar?