Artículos publicados en prensa

Dra. Otilia Quireza

Un tarjetero especial

Group-73.png

¿RECUERDAS AQUELLA ÉPOCA en la que ibas a comer a un nuevo restaurante y la experiencia había sido tan buena que te apetecía repetir? Casi con toda seguridad, al salir te llevabas una tarjeta de recuerdo. No hace tanto de aquellos momentos, ¿verdad?

Quiero contarte una historia sobre las tarjetas.

Regresaba a casa tras dar un pequeño paseo por la ciudad, y pasé por delante de uno de mis restaurantes preferidos donde solíamos ir a comer con la familia o cuando algún amigo venía de visita a Santiago y le queríamos sorprender con platos exquisitos de la tierra. Hoy estaba cerrado a cal y canto, y tuve la extraña sensación de que estaba soñando, de que no era una realidad.

No era lo mismo cuando cerraban por vacaciones. Sabía que en cuanto regresarán de su merecido descanso, todo volvería a la normalidad. Hoy era diferente.

Ya en casa y abriendo el cajón del escritorio, me encontré con un tarjetero repleto de tarjetas y volví a pensar: “Debería tirar todas estas tarjetas, ocupan espacio y además hoy en día todo está en internet”.

Saqué las tarjetas de sus fundas con intención de tirarlas y me di cuenta en ese momento que el 95 % de ellas eran de restaurantes. Seguramente las había guardado por algún motivo especial.

Sin darme apenas cuenta, fui mirando cada una de las tarjetas e iba rememorando aquellos momentos con tanto detalle que casi podía volver a vivirlos.

Así me encontré con una tarjeta del pequeño y rústico restaurante donde había invitado a cenar a los miembros del tribunal de mi tesis doctoral. Aquella tarjeta marcaba el final de una etapa. Era el 23 de julio, víspera del Apóstol, en pleno Año Santo. Por fin, tras seis años intensos, se había terminado. Aquella tarjeta me recordaba que todo esfuerzo tiene una recompensa.

Tenía tarjetas de lugares tan dispares y variopintos que solamente tenían en común que habíamos comido allí. Desde una taberna típica con comida casera hasta restaurantes vegetarianos, cocina tailandesa, libanesa, japonesa, peruana, mexicana… hasta los más sofisticados como The River Cafe en Brooklyn, desde donde se podía contemplar Manhattan de noche.

¿Sabías que lo bueno de rememorar los momentos felices de nuestro pasado, hace que nuestro cerebro envíe señales para que se libere el neurotransmisor, dopamina (la hormona de la felicidad) en cantidad similar e incluso mayor que cuando ocurrió de verdad ese momento feliz?

Así que no te olvides de rememorar tus momentos felices, ¡vale la pena!