Cómo se genera la depresión. Parte 2.

 

En el post anterior os hablaba de cómo los niveles bajos de serotonina favorecían la depresión.

Hoy quiero tocar un poco más la relación entre la microbiota intestinal y la depresión.

Os recuerdo que los niveles bajos de serotonina favorecen la depresión y que aproximadamente el 80% de la serotonina se produce y almacena en el intestino.

¿Qué es la microbiota intestinal? (la microbiota I y II)

Es el conjunto de microorganismos que se desarrollan en el intestino. El estómago y el duodeno contienen menos cantidad; en el colon es donde se encuentra el 90% de los miles de millones de microorganismos que forman la microbiota intestinal.

La microbiota tiene importancia en procesos relacionados con el desarrollo del sistema nervioso y su funcionamiento. Los microorganismos producen sustancias que atraviesan el epitelio intestinal, llegan a la sangre y a través de ella y tras cruzar la barrera hematoencefálica, alcanzan el cerebro. A su vez el sistema nervioso puede actuar sobre la microbiota intestinal.

Se cree que la comunicación entre cerebro y microbiota es bidireccional y que están implicados no sólo el sistema nervioso sino también el endocrino y el inmunitario.

Se conoce que el estrés puede afectar a la microbiota intestinal, a la mala asimilación de nutrientes y a los desequilibrios bacterianos que afectan negativamente al estado emocional y puede derivar en depresión.

Ciertas bacterias que habitan en los intestinos humanos podrían fomentar la depresión, según un nuevo estudio que amplía las evidencias sobre esa teoría.

Los investigadores encontraron que, entre más de 2,100 adultos, los que tenían depresión mostraban diferencias en grupos específicos de bacterias intestinales. Y las personas con unas concentraciones más altas de ciertos gérmenes reportaron en general un bienestar mental más elevado.

La investigación, que se publicó en línea el 4 de febrero en la revista Nature Microbiology, es la más reciente en descubrir vínculos entre la salud humana y el microbioma intestinal, un término que se refiere a los billones de bacterias y otros microorganismos que viven en los intestinos.

Entonces, su equipo buscó vínculos entre los microbios intestinales y la depresión en 2,100 adultos que participaron en dos estudios sobre la salud. Los investigadores encontraron que los niveles de dos grupos específicos de bacterias intestinales (Coprococcus y Dialister) se encontraban «constantemente mermados» en las personas con depresión.

Las personas con depresión sin duda tienen dietas distintas y hábitos distintos que las personas sin depresión. Y eso afectaría al microbioma intestinal. Se podría tratar de un proceso circular, en que las personas deprimidas pueden tener unos cambios en la composición de sus microbios intestinales, y eso a su vez «refuerza» los síntomas de depresión.

Parece ser que casi 9 de cada 10 personas que padecen síndrome de intestino inflamado, colitis ulcerosa o Crohn suelen sufrir con mayor frecuencia depresión, ansiedad y otros trastornos psicológicos, que personas sin estas enfermedades intestinales . También se ha visto que ocurre al revés, que determinadas patologías mentales provocan alteraciones intestinales.

Como decía Hipócrates “Toda enfermedad empieza en el intestino”

Si queremos curar una depresión debemos empezar por cuidar la microbiota intestinal.