¿QUÉ PODEMOS HACER PARA CAMBIAR EL TERRENO ÁCIDO?

Hipócrates decía: “Cuando alguien desea la salud, es preciso preguntarle primero si está dispuesto a suprimir las causas de su enfermedad. Sólo entonces es posible ayudarlo”.

La salud es un equilibrio, pero un equilibrio inestable que debemos vigilar con frecuencia. Cualquier pérdida de equilibrio, por nuestro estilo de vida, la alimentación actual etc. nos inclina hacia la acidificación del organismo y, en consecuencia, aparecen múltiples patologías.

Para comprender por qué un organismo goza de buena salud o por qué está enfermo, es necesario tener una visión clara de lo que es el terreno.

Te voy a explicar que es el terreno con un ejemplo:

Imagina que compras una preciosa planta, la trasplantas en tu jardín, pero la planta no crece, todo lo contrario, enferma o incluso muere. Llevas la planta al jardinero y después de examinarla te dice: el terreno no es adecuado para esa planta, no tiene las características que esta necesita para estar sana y crecer.

Lo mismo ocurre a nuestras células, necesitan un terreno o medio interno (artículo anterior) con unas determinadas características y unas de ellas es el pH, que debería ser ligeramente alcalino, el pH de la salud. Podemos considerar al pH como un barómetro que nos permite medir el grado de equilibrio y nos indica si el organismo está sano o enfermo según el grado de acidez o alcalinidad.

Manteniendo el medio interno alcalino nos ayudará a prevenir numerosas enfermedades.

Nuestro organismo está produciendo continuamente sustancias ácidas (ácido úrico, ácido láctico…) como resultado del metabolismo celular. Estas sustancias son eliminadas al exterior a través de órganos emuntoriales, es decir, los filtros como riñones, hígado, pulmones e intestino. Nuestro organismo es capaz de neutralizar cierta cantidad de ácidos, el problema surge cuando la producción de ácidos supera la capacidad de neutralizarlos.

Los síntomas por un exceso de acidez son: cansancio, falta de energía, tristeza, depresión, irritabilidad, insomnio, confusión mental, dolor de cabeza, encías inflamadas y sangrantes, amigdalitis de repetición, caries, inflamación intestinal,  permeabilidad intestinal, síndrome de mala absorción de alimentos, orina ácida, cistitis, candidiasis, cálculos renales, calambres, espasmos, lumbago, torticolis, crujidos en las articulaciones, uñas quebradizas, piel seca bajada de defensas…

Si un terreno ácido nos enferma, ¿qué podemos hacer para alcalinizar nuestro terreno?

CINCO CLAVES PARA ALCALINIZARNOS

La salud es el resultado de mantener el equilibrio a varios niveles (nutricional, físico, energético, emocional…) y debemos contemplarla desde un enfoque global.

1. Alimentación: es una excelente herramienta para mantener el equilibrio acido-alcalino. Este apartado se merece un blog aparte para explicar con más detalle las características de alimentos alcalinizantes, las diferencias entre un alimento ácido y otro acidificante…De momento unas pinceladas generales.

    • Conviene disminuir: azucares y harinas refinadas, carnes rojas, bebidas gaseadas, café, alcohol … que favorecen la acidificación.
    • Comer alimentos frescos, naturales, ricos en nutrientes, vitaminas y minerales y alto contenido en antioxidantes como verduras de hoja verde (kale, espinacas..), brócoli, cereales integrales (mijo, trigo sarraceno), legumbres (azukis),semillas, frutos secos, aguacates… que nos alcalinizan.

Para mantenernos sanos, no se trata de eliminar completamente los alimentos ácidos, sino de guardar un equilibrio entre ácidos y alcalinos. Se recomienda consumir un 20% de alimentos ácidos y 80% de alimentos alcalinos.

En las personas acidificadas, la desmineralización no se debe a un aporte insuficiente de minerales en la alimentación, sino a que se roban los minerales de las reservas alcalinas (huesos, dientes, uñas) para neutralizar el exceso de ácidos. Para ello debemos reducir el aporte de ácidos en la dieta y neutralizar y eliminar los que ya hay en el cuerpo. Sin embargo, a veces estas medidas no son suficientes porque la desmineralización es importante, y se necesita el aporte extra de minerales.

Comer bien ayuda, pero no garantiza que estemos sanos, debemos tener en cuenta otros factores que también nos acidifican como el sedentarismo, la contaminación, el estrés…

2. Actividad física: el sedentarismo acidifica el medio interno porque las funciones se enlentecen y favorece el acumulo de toxinas, así como la desmineralización. En cambio, el ejercicio ayuda a la eliminación de toxinas y favorece la remineralización. El ejercicio debe ser moderado, un ejercicio muy intenso terminará produciendo ácidos. Y no es necesario matarse en el gimnasio, es suficiente y más beneficioso, por ejemplo, caminar todos los días una media hora que hacer una caminata de muchos kilómetros esporádicamente.

3. Limpieza de filtros: cuando los filtros (órganos depuradores) como hígado, riñones, pulmones e intestino no funcionan correctamente, no pueden eliminar los desechos tóxicos, que son ácidos, y eso no hace más que aumentar el problema.

4. Descanso nocturno. El agotamiento, la falta de sueño aumentan el porcentaje de acidez en el cuerpo, por lo que es conveniente dormir las horas suficientes y de calidad.

5. Gestión emocional: la tristeza, el miedo, el estrés…, así como los pensamientos negativos aumentan el cortisol, hormona del estrés y terminarán produciendo acidificación. Todo lo que pueda favorecer el aumento de endorfinas, hormonas del bienestar y que contrarrestan el cortisol, serán de gran ayuda como son meditación, relajación, coherencia cardiaca,  reír, cantar, bailar etc.

Nos vemos en el siguiente post…