Se puede combatir el herpes zoster

El Herpes Zoster es una infección vírica aguda, causada por la reactivación del virus de la varicela (Varicella zoster). La causa de esta reactivación generalmente se desconoce, pero parece asociarse al ENVEJECIMIENTO, SITUACIONES DE ESTRÉS O ALTERACIONES DEL SISTEMA INMUNE.

 

Muchas personas padecieron casos tan leves de varicela que no se percataron de que tuvieron la infección. Cuando una persona contrae varicela, su cuerpo no se deshace del virus. Este permanece en el cuerpo, latente y sin actividad en los ganglios nerviosos sensitivos a lo largo de la columna vertebral durante años, hasta que en situaciones en las que las defensas caen, emerge de nuevo como una erupción dolorosa, similar a la de la varicela en sus primeras etapas, y en general unilateral. La erupción se disemina a lo largo de un dermatoma (área corporal inervada por un solo nervio espinal). La causa para que se reactive está asociada a la debilidad del sistema inmune y sobretodo en situaciones de ESTRÉS EMOCIONAL.

Popularmente se le conoce al herpes zoster como culebrilla que significa serpiente y cintura.

Pero ¿por qué le llaman culebrilla? Según el Diccionario de Mitos y Leyendas, se denomina así porque los gauchos de la Pampa Húmeda de la Argentina suponen que su contaminación proviene del paso de una víbora o culebra sobre la ropa extendida para su secado sobre los cultivos, generalmente de trigo.

La culebrilla se puede presentar en cualquier grupo de edad, aunque es más frecuente en mayores de 50 años y cuando su sistema inmunitario está debilitado.

El herpes zoster es mucho menos contagioso que la varicela que es altamente transmisible por vía área desde 48 horas antes de la erupción hasta la etapa de costra. El herpes zoster contagia casi exclusivamente por contacto y solo a personas que no hayan padecido varicela en el pasado.

Síntomas y signos

El primer síntoma es DOLOR que puede ser agudo e intermitente o constante y suele preceder a la erupción en 2 o 3 días. Puede ser como de hormigueo o sensación de ardor o quemadura muy intensa, que afecta a la calidad de vida de la persona, y están limitados generalmente a un solo lado y en una parte especifica del cuerpo. Comienza con un enrojecimiento de la piel, seguido de la aparición de pequeñas vesículas, agrupadas, que se rompen causando pequeñas ulceras, que posteriormente se secan y forman costras. Durante unos 3 a 5 días siguen apareciendo lesiones. Otros síntomas, fiebre, escalofríos, malestar general, etc. En algunos casos el dolor es tan intenso y persistente que provoca insomnio, pérdida de peso y depresión entre otros. El herpes zóster normalmente desaparece en 2 o 3 semanas y muy pocas veces reaparece.

Cuando el dolor persiste una vez curadas las lesiones podemos sospechar de una de las complicaciones más temidas y rebeldes de tratar, la neuralgia postherpética, que es la persistencia del dolor en el área donde ocurrió el herpes y que puede durar desde meses hasta años después del episodio inicial. La piel se vuelve tan sensible al tacto que no soporta el roce de la ropa en esa zona.

Tratamiento con Medicina Integral

Se enfoca en la causa que debilitó el organismo no al virus. El tratamiento restablecerá el equilibrio perdido, lo que conducirá a recuperar las defensas y controlar el dolor.

  • Con Medicamentos Biorreguladores que son capaces de aliviar dolor y consiguen acelerar los procesos de cicatrización de las lesiones. Y si aparece la temida neuralgia postherpetica pueden paliar los desagradables síntomas que la acompañan
  • Terapia de Biorresonancia para limpiar los posibles reservorios del virus y evitar recidivas.

 

Nos vemos en el siguiente post.