¡NO SE QUIÉN SOY!

¡NO SE QUIÉN SOY!

¿Quién no se lo ha preguntado alguna vez?

La angustia existencial del ser humano surge ante el desconocimiento de nuestro origen y la incertidumbre de nuestro futuro. Nada es tan oscuro para nosotros como nosotros mismos, por eso, necesitamos a los otros que sean nuestros espejos y a través de ellos conocernos y comprender hasta donde nuestro ser es capaz de hacerlo y, lleguemos a donde lleguemos, habrá sido un viaje fantástico a nuestro interior, y solamente ahí encontraremos casi todas las respuestas a cada una de nuestras preguntas que día a día aumentan nuestras angustia de vivir, y quizás descubramos que todos somos diferentes, únicos y a la vez todos nos parecemos porque hay algo común en todos nosotros, ¡no queremos estar solos!

Hay dos tipos de soledad:

una se asocia a la pérdida de contacto con los otros.

La otra, sin embargo, es creativa, íntima y necesaria: es la soledad que todos llevamos dentro, ese vacío que nos hace únicos. Esa soledad que nos da la posibilidad de explorar lo más profundo de nuestro interior. Y cuando uno ha aprendido a sentirse bien consigo mismo y su historia emocional, nunca más se sentirá solo.

 

Otilia Quireza